martes, 29 de enero de 2008

Con "cuatro pelas" se puede ser solidario

Esto es posible gracias al tiempo dedicado por un grupo de amigos.
Lo que las grandes y poderosas organizaciones y los estupendos países del primer mundo con su sórdido derroche de dinero no son capaces de hacer, lo van a intentar llevar a cabo unos amigos en el Valle del río Tessaout, en el Atlas, Marruecos.
Es una zona sin ninguna infraestructura básica: sin agua, sin luz, sin calefacción, sin carreteras, sin educación, sin sanidad o sin teléfono. Se pasan del orden de dos meses aislados por la nieve; y cuando llueve, los torrentes arrasan con todo: huertos, casas, caminos...; y cuando hace calor (qué contar, es África).
Los habitantes de la zona son personas sin ningún recurso, salvo su generosidad. Esto debe de ser así (yo no he estado) porque no hay más que ver la cara de los que han estado allí, conociéndolos, cuando me cuentan sus vivencias. La cara de adultos y pequeños sin maldad, ofreciendo lo poco que tienen… la humildad.
A partir de hoy está colocado su enlace en este blog, por si queréis conocer algo más o, quién sabe, queréis colaborar.
Dentro de su página, en el apartado quiénes somos, podéis conocer a mi amigo Yess y mi sobrina Irache (una auténtica leyenda de las cumbres).

Salu2

domingo, 27 de enero de 2008

Pinceladas de "grotechlé"

He aquí unas bonitas frases sacadas de Telemadrid (hace unos cuantos años) y de la 1 de TVE (3-enero-2008).
La primera corresponde a Inmaculada Galván, la segunda a Luis Miguel (ayudante de la anterior) y la última a la presentadora del tiempo en las madrugadas de TVE. Vamos allá.
"Estamos en Callao, justo donde empieza la Gran Vía". Para quien no sea de Madrid la Gran Vía empieza en la calle de Alcalá y acaba en la plaza de España. Callao se encuentra más o menos a mitad de la calle.
"El domingo empieza el otoño y acaba la primavera". Es fantástico este hombre. En Madrid siempre se dice que se pasa del verano al invierno. Será el cambio climático.
"En el centro de la península de Europa..." Está claro que España es un apéndice que le ha salido a Europa.
En resumidas cuentas, voy a decir a mi hija que no se moleste en estudiar, que estos años los disfrute y, cuando sea mayor, ya compraremos una carrera. Total ¿para qué aprender los accidentes geográficos, las estaciones del año o la fisonomía de nuestra ciudad?

Salu2

viernes, 25 de enero de 2008

Una cerveza… y unos panchitos

Panchitos, guacamoles, machupinos, paipas. Son distintas formas de referirnos a los sudamericanos y ninguna es ofensiva. Pero no a todos los sudamericanos; a los argentinos, chilenos, uruguayos, brasileños, paraguayos y otras cuántas nacionalidades no las ponemos sobrenombre, con lo que podemos casi identificar como “panchitos” a los habitantes de los países centroamericanos y algunos sudamericanos (zona norte) del pacífico.
Digo que, de estas formas de nombrarlos, ninguna es ofensiva porque hacen referencia a su forma de ser, a frutos de la zona, etcétera, mientras que “sudaca” sí que se emplea ofensivamente.
A los españoles nos ponen también apodo incluso dentro de España tenemos diversidad de apelativos. En algunas regiones de América del sur somos “gallegos” y para los canarios los españoles peninsulares somos “godos” y en todo esto no veo ofensa.
Hay cosas de los “panchitos” que me llaman la atención. La tranquilidad con la que se toman prácticamente todo (hasta el punto de llegar tarde a las entrevistas de trabajo), la capacidad de dar voces al teléfono móvil en medio del autobús (aspecto este compartido con los centroafricanos-wanaminos- y los chinos), lo extremadamente aduladores que son, la libido a flor de piel, lo ridículamente consumistas que son (se permiten no pagar los recibos de comunidad de vecinos pero tienen TVC de plasma, cadenas de música y de oro de “nosecuántos” kilates/watios…) y la lengua incontinente.
No es la primera vez que les oigo decir que los trabajos que ellos realizan son los que los españoles no queremos. ¡Pues sólo faltaba eso! Vamos a ver, antes de que llegaran ellos en masa ¿estaban las cosas sin hacer? Y después, ¿han subido los sueldos en aquellas actividades que ellos desarrollan? ¿Reciben ayudas de las Administraciones españolas? ¿Y encima se quejan?
Está claro que lo mío son los temas incómodos.
Lo dicho: una cerveza y de tapa lo que quieras.

miércoles, 23 de enero de 2008

Pederastas del mundo, uníos

Y decidme dónde, para poder mataros a toditos juntos. Por supuesto primero os daría una paliza, después os castraría, por último muerte lenta, a conciencia (no la vuestra, que no tenéis), a mi conciencia. Que jamás se me borre la imagen de veros morir a todos juntos para, por fin, sentirme liberado.

Es bestia lo que acabo de decir, ¿verdad? No me importa. Ayer hubiera matado al hijo de puta que en las salas de espera de pediatría del ambulatorio de Guayaba (Carabanchel, Madrid, España) estaba enseñando el pene delante de decenas de personas (la mitad de los que estábamos eran niños, logicamente).

Yo le vi y no me llamó nada la atención. Me pareció alguien más que estaba esperando en la sala. Pero cuando salímos de la consulta mi hija, mi mujer y yo estaba montado el lío padre. Uno de los padres vio al sujeto cómo se tocaba y se fué a por el. Nadie comprendía lo que pasaba por que no dijo nada (el papá) simplemente empezó a atizarle. El cabronazo se escapó.

Me fijé en su cara. Como lo vea me voy a por el.

¿No es para matarlo?

martes, 22 de enero de 2008

No sé cómo enfocarlo

Seguramente lo que voy a decir muchos lo consideréis una burrada, una barbaridad, algo fuera de este tiempo y contra lo que algunos lucháis (de forma equivocada, en mi opinión).
Me refiero a la aplicación de la condena a muerte a los que matan, maltratan o abusan de un niño. Que se ponga delante de mí quien no esté a favor de matar a un ser capaz de cometer tal atrocidad y lo discutimos.
Estoy cansado de oír sandeces del estilo “… había que matar a todos los pederastas…” para, a renglón seguido, decir que “la pena de muerte hay que borrarla del mapa”.
Quizás, si la justicia (la del hombre, que de la otra no entiendo) no fuese una GRAN MIERDA no me plantearía la necesidad de la condena a muerte en nuestra sociedad.
Evidentemente yo preferiría que hubiera unos valores morales, de educación y de saber estar que tiene que desarrollar cada individuo (al colegio se lleva a los niños a que se culturicen, la educación se imparte en casa). Igualmente, desearía que la justicia fuese justa, que las condenas se cumplieran íntegras (sin premios) y que se ampliaran (me parecen pocos 30 años para quien mata).
¿Por qué no estoy a favor de esto en otros casos de muerte violenta? Porque la violencia de género, el terrorismo, la violencia de bandas mafiosas, etcétera, es entre adultos y parece (solamente lo parece) que tenemos alguna herramienta para defendernos. Pero los niños no. Están indefensos ante estas alimañas.
Seguramente estoy diciendo alguna insensatez. Es posible. No me excuso, estoy muy cabreado con las últimas desapariciones, y muertes por malos tratos de niños y niñas en nuestro país y fuera de él.
No encuentro sentido a que una ¿persona? mate a un niño de fuera de su entorno familiar o de amigos, pero que lo hagan sus propios padres es denigrante. ¿Qué mierdas pasa por sus mentes? ¿Hogares desestructurados? Y los servicios sociales mientras tanto, ¿a por uvas, no? Dando pisos gratis a familias “sin recursos” cuyo cabeza de familia conduce un Porsche y su hermano un Mercedes (conozco el caso concreto). Y, mientras tanto, no hay suficientes pisos tutelados. Pero ayudas a quien manifiestamente no lo merece sí. Cojonudo lo del Estado del bienestar.
Hace unos cuantos años dimos más de veinte tortas a un estúpido borracho que, en Noche Buena, estaba pegando a su mujer y a sus dos hijos de entre cuatro y siete años. En los años posteriores no me sentía orgulloso de aquello. Ahora (han pasado casi 20 años) si que lo estoy y espero que aquello sirviera para frenar lo que empezó como una noche mala para esos pobres. Lo volvería a hacer. Sin dudarlo.
Sé que lo de la condena a muerte no es realizable, pero, al menos, no soy hipócrita. Hay que borrar del mapa las condenas a muerte de mujeres lapidadas, de resultas de juicios sumarísimos en estados totalitarios. Esas son injustas.
No sé cómo enfocarlo.

Salu2

sábado, 19 de enero de 2008

¡Mi padre! Los periolistas

En general, a los periodistas (que no son todos los que escriben en los periódicos) les tengo manía por dos cosas.
La primera es por la facilidad que tienen para sacar conclusiones sin pararse a pensar en la responsabilidad que tienen como INFORMADORES. El crítico tiene su función y el analista la suya, los demás son corre-mira-di.
La segunda es por cómo escriben. No saben componer una frase. Les da lo mismo poner "viejo amigo" que "amigo viejo".
La mayoría se ha "sajonizado" y eso para nuestro idioma es un cáncer que deberíamos extirpar.
Mi padre trabajó de tipógrafo y linotipista (véase tipografía y linotipia) en el diario ABC durante cuarenta años, pero los últimos meses de trabajo fueron tareas de corrector las que realizó (lo prefería antes que ponerse a trabajar con los nuevos sistemas electrónicos y “satánicos”). Lo veía cabreado cuando llegaba a casa y era porque veía que cada vez se escribía peor y porque que la suya iba a ser, probablemente, la última “hornada” de correctores.
Me contaba cosas de éste o aquél columnista, escritores de gran nombre y prestigio, que no consentían que se corrigieran sus textos porque perdían su “identidad”. No señor. Ustedes habrán sido unos grandes escritores, indudablemente, pero también, en la misma medida, incultos, irresponsables e irrespetuosos con el idioma que transportaba sus pensamientos.
Tú que estás leyendo esto, ¿estás delante de un ordenador, verdad? Fíjate en el teclado. A la izquierda la “d”, a la derecha la “l”. No me he equivocado en el título.
Yo no escribo bien, lo sé y lo intento. Pero no soy periodista ni voy de escritor. Aunque, quién sabe… igual…

Gracias, Natacha

Saludo2

jueves, 17 de enero de 2008

Meteoro. Mis queridos años 80

Ayer leí en el diario gratuito Metro una columna llamada Mando yo, firmada por “algo” llamado Pili y Mili. Venía a decir que “los años ochenta no fueron guays, que no molaban nada, que eran una horterada y que vale ya de darnos la brasa con las batallitas. Son como abuelos pesados”.
En concreto se refería al nuevo programa de Corbacho “Peta-Zetas”, que, por lo que tengo entendido (ya que no lo he visto), trata de dar un repaso a décadas pasadas.
Dice Pili y Mili que “Peta-Zetas no es más divertido que una partida de dominó en el Centro de Día en mi barrio”.
Teniendo en cuenta estos datos, puedo decir lo siguiente:
Lo que ha pensado Pili y Mili para escribir siete líneas. Menos mal que es fruto de dos cerebros, si hubiera sido sólo Pili o Mili no habría desarrollado tanto.
Por otra parte. Llamándose Pili y Mili (actrices españolas de los años sesenta) me asaltan dos cuestiones y media. La primera es que si es/son de esa época entiendo que la década de los 80 la llevara sin pasión. Y la segunda (más posible). Si es/son tan joven como para no haber vivido aquel momento: a) el pseudónimo que se ha colocado ¿es porque se identifica más con los 60? Entonces es una petarda/o-as/os. La media (cuestión) es que si no vivió esa década no tiene derecho a opinar de ella, puede criticar al programa, pero los 80 fueron mucho más que “hombreras, crepados y pantalones nevados”. Fue un espacio de libertad necesario para todo tipo de expresiones.
Hasta entonces los únicos que se divertían (vuelvo a exagerar) eran los niños pijos, que salían de copas por Aurrerá y toda la zona de Moncloa-Plaza de España. Pero en los 80 empezamos a salir todos a todas partes y si nos apetecía ir con pantalones rotos (se vuelven a llevar) lo hacíamos. Nos saludábamos chicos y chicas con un pico (sin mariconismos) empezó a oírse música de fuera en todas partes, no solo en Barcelona o en círculos “selectos”.
Yo iba todas las tardes a Meteoro, un disco bar. Allí nos juntábamos de izquierdas, derechas, pelos de pincho, repeinados. Bailábamos canciones tiernas de FR David más o menos agarrados y saltábamos con Duran Duran. Celebramos la fiesta de cierta marca de cerveza y el concurso de resistencia ¡lo ganó una chica! Después nos llevamos a mi amigo Juan Carlos al Clínico…
Sí, querida/o-as/os Pili y Mili, somos abuelos pesados (de hecho teníamos 18 o 20 años y alguno ya es abuelo). Y podemos presumir de ser vivientes y supervivientes de aquél tiempo que no se ha repetido en cinco lustros. Por supuesto que desde entonces se han hecho cosas fantásticas, pero el fenómeno de esa época en los ámbitos sociales y culturales no se ha vuelto a dar.
Despegaron todo tipo de artistas y los que lo disfrutamos nos enteramos que tanto fuera de España como dentro se hacían cosas distintas de a lo que estábamos acostumbrados.
En fin, Pili-mili, sigue con las partidas de dominó. Es posible que con el pito doble tengas más criterio.

Salu2

Aquí tenéis la columna entera de esta/o sobrada.
http://www.readmetro.com/show/es/Madrid/20080116/1/23/