Corrían los tiempos en que reinaba don Pinpón. La ciudad, por la noche, tenía calles de primera, segunda y tercera. En las de primera había farolas cada 20 metros, con su potente luz blanca...
En las de segunda las farolas se situaban cada 30 o 40 metros (por cierto, ¿sabíais que la letra "o" escrita entre números ya no se acentúa debido a que las máquinas de escribir y los ordenadores utilizan distinto grafismo para el "0" cero que para la "o/O"?). Si la calle medía 50 metros se ponía una en cada esquina y así alumbraba a cuatro calles.
Y por fin las de tercera, que no tenían luz. Directamente.
Un buen día llegó al despacho de don Pinpón un amigo suyo del pueblo a pedirle ayuda. El hombre tenía una fábrica de bombillas naranjas para ferias y, como se había puesto de moda el neón, estaba al borde de la ruina.
Esto fue lo que le dijo: "Verás, querido don Pinpón, ya sabes que mi fábrica está en las últimas... y como tú reinas en esta ciudad... masaocurrío que como tengo alrededor de 500.000 bombillas almacenadas, pues... ¿qué tal si me las compras? Por supuesto te cedo el 15% de acciones de la empresa, yo las pongo a nombre de quien me digas. Y si te dicen que por qué el cambio de la luz blanca a la naranja tú les dices que consumen un 25% menos. No, tranquilo... no les estás engañando. Las que pones ahora son de 100 y las que te vendo son de 75. Entonces, qué, este verano partida, copa y puro en las fiestas del pueblo, ¿vale? Gracias amigo Pinpón".
Hasta aquí la ficción. Las cifras no son reales, y los personajes... bueno, del amigo no he dado ningún dato y don Pinpón... El caso es que me caía bien ese personajillo. Ya está, al reinante le llamaré don Álvaro del Frutal y Lope del Metal.
Vemos aquí una imagen de don Pinpón con su antecesor en el reinado
Ahora es cuando viene la realidad: las dichosas bombillas naranjas consumían menos y calentaban menos el ambiente, pero alumbraban menos.
Con lo que se ahorraban en energía era suficiente para poner alguna farola en las calles de tercera y poner más en las de segunda. Para las calles de primera, como las bombillas alumbraban menos que las blancas, tomaron la decisión de poner la fábrica de bombillas a funcionar y producir más y poner farolas supletorias más cerca del suelo, con lo que se duplica el gasto de energía y la radiación calórica al ambiente.
A todo esto los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado tuvieron que hacer un cursillo acelerado de interpretación de colores debido a que al ir, por ejemplo, persiguiendo a un vehiculo de color blanco lo que percibía el ojo era el color naranja, o si era verde parecía de color marrón, etc.
En definitiva, queridos niños y niñas: en todo organismo público hay un Director General de MASAOCURRÍOS, con despacho y todo. En la empresa privada también se da el caso bajo el nombre de despachos de no hacer nada, habitualmente ocupados por los hijos "más listos" de los empresarios. Estos sujetos suelen dedicarse a matar moscas con el rabo o a hacer recuento del almacenillo de papelería antes de llevar a la quiebra a la empresa con sus MASAOCURRÍOS.
Salu2