viernes, 25 de abril de 2008

Como diría Peret...

... es preferible reir que llorar... etcétera.

Hablemos de seguridad.
Vergüenza ajena siento cuando veo los videos de los delincuentes de Prosegur (claro está que no lo son todos los que trabajan en esa empresa) dando ostias a diestro y siniestro a usuarios legales o ilegales (qué más da) de la red de Metro de Madrid.
Se me cae la cara de verguenza cuando veo que hoy, semanas después de conocerse los primeros casos, la regidora regional, regadera regalona y regalista regañona (doña buitre común) COÑO, LA ESPE, pide disculpas por no haber tomado la iniciativa en el seguimiento de estos sucesos.
Por otra parte me parece de juzgado de guardia (como si ello sirviera para algo, jajajaja) que Metro de Madrid no haya rescindido temporalmente el contrato a Prosegur (¿quién es el primo de quién?).

Hablemos ahora de inseguridad.
La que sienten los trabajadores con rango de jefes de tienda de una multinacional de la comida rápida.
Los chorizos se han enterado (en algunos casos con la colaboración de ex empleados) de cuál es el mejor día para robar estas tiendas; antes se hacía la recogida de la recaudación a través de Prosegur, pero la empresa (para ahorrarse un buen dinero) prescindió de este servicio, obligando con ello a los jefes de tienda a hacer los ingresos ellos mismos en el banco con el riesgo que ello supone. He oido casos de palizas brutales para conseguir la recaudación.
Ahora, la empresa de comidas rápidas, para no perder tanto dinero ha permitido el pago a los clientes mediante tarjeta, pero seguirá habiendo muchos (la mayoría en muchas tiendas) clientes que paguen en efectivo y el riesgo para los empleados seguirá siendo el mismo por un botín menor.