martes, 8 de abril de 2008

11-M

Esta es la respuesta al post http://ylaluzsehizo.blogspot.com/2008/04/cuatro-aos-despus-todava-duele.html
No había hablado nunca del tema y creo que me ha venido muy bien. Todavía, cuando veo las imágenes del atentado, se me saltan las lágrimas.

Querida Natacha:
Gracias por tu entrada.
Este es un tema del que me cuesta mucho hablar; quizás al escribir me pueda desahogar.
Hacía tres meses que iba a trabajar a la Universidad de Alcalá. Todas las mañanas, durante dos años y medio he pasado por los lugares del atentado (es extraño, los lugares del atentado).
Aquella mañana pensaba ir a trabajar antes de la hora normal porque tenía mucho jaleo, pero mi hija nos "dió" la noche y me levanté un poco más tarde de lo habitual. Cogí un taxi para ir a la estación de Aluche y en la radio del coche oí que habían atentado en Atocha. Pensé que era más de lo mismo (la puta eta).
La estación estaba cerrada, se había suspendido el servicio de Cercanías y eso me hizo tomar cierta conciencia de lo grave del asunto. Pero lo que me hizo dar un respingo fue la llamada de móvil que recibí de una de mis cuñadas preguntando si estaba bien; ella sabía que todas las mañanas pasaba por la fatal línea de Cercanías.
"Sí, Ana estoy bien... pero ¿qué ha pasado...? ¿Ana?" Se cortó o cortamos, no lo recuerdo.
Como pude llegué a Alcalá, y os juro que la vista de la fachada plateresca del Rectorado no se me olvidará nunca. Allí, delante de la puerta de acceso, había un montón de compañeros escudriñando la Plaza de San Diego para ver quiénes íbamos apareciendo. Tan solo les faltaba aplaudir. Se veía en sus caras (a las que me uní después) la satisfacción de ver llegar a los compañeros.
Desde ese día el recorrido en tren de Madrid a Alcalá o viceversa fue una dura prueba para todos los que lo hacíamos. Se hacía al principio en absoluto silencio y se nos escapaban las lágrimas. Al paso de los días ya nos atrevíamos a hablar algo, pero al pasar por Sta. Eugenia, El Pozo, Calle Téllez y Atocha se hacía un silencio atroz. Aún hoy, cuando paso por allí, me viene el recuerdo de aquellos días y enmudezco.
En la Universidad tuvimos las bajas de familiares y amigos de compañeros. Me tocó el triste honor de hacer alguno de los carteles recordatorios para alguno de los fallecidos... lo pasé bastante mal. Digamos que soy uno de los afectados silenciosos.
Como recuerdo de aquél día guardo el mensaje que me mandó un amigo a las 9:30 de la mañana y que no me entró hasta las seis de la tarde por el colapso en las líneas de móvil y en el que me decía: "¿Estás bien? No sé nada de ti. Llámame."
Esto da una idea de la tensión de familiares y amigos hasta que supieron de los que pasábamos por aquella zona.
¿Será la última vez que ocurra algo así? O ¿nos tendremos que acostumbrar a vivir con el temor de que a unos gilipollas hijos de puta se les vuelvan a cruzar los cables?

Salu2 desde nuestra casa

6 comentarios:

Natacha dijo...

Our, ya te dije que eres un valiente y que al sacar la basura, deja de oler. Has hecho bien.
He vuelto a leerlo y me ha vuelto a estremecer la imagen de tus compañeros esperando... la llegada o no de los demás...
Me da frío solo de pensarlo.
Un beso. Es hora de superarlo... todos nosotros.
Gracias por estár ahí, por no subir aquel día al tren como, desgraciadamente hicieron otros.
Natacha.

Duermevela (Natacha) dijo...

Our, te he dejado un premio en mi blog de la oscuridad. No se si lo quieres o no, pero da igual, allí lo tienes para tí, con cariño
Un beso, cielo.
Natacha.

el viejo más viejo del palco dijo...

Yo hacía poco más de un año que había dejado de usar esa línea de tren y de ver esa fachada a diario durante mucho mucho tiempo. Tú eras uno en los que pensé, pero había más. Aquí no llegaban las noticias. Los servidores de internet andaban muy sobrecargados y no había manera de refrescar las webs de los periódicos y emisoras de radio. Llamar a móviles era difícil, a fijos tampoco estaba clara la cosa, mucho español llamando desde aquí.

La escena de los compis en la puerta me ha emocionado mucho. Me la imagino perfectamente, conociendo el percal.

Lo peor con mucho es que mientras haya gente que crea en paraísos en otros mundos, salvapatrias y salva-almas, estamos no en peligro de que se repita, sino condenados a sufrirlo, aquí o allá.

yo no soy esa que tú te creías dijo...

Aquel tremendo día me pilló fuera de Madrid y sobre todo que me pilló fuera de mi ya que en aquellas fechas vivía en mi propio horror y no fui consciente de lo que realmente había ocurrido. Fui consciente del espanto de aquel día cuando, al año, volví a mi querido Madrid empezando mi vida prácticamente desde cero. Fui consciente de aquella masacre cuando los que aquí estabais me contasteis de primera mano lo que vivisteis en esos momentos y todas las horas que siguieron después, y entonces sí que pude llorar... y es en este momento que estoy escribiendo estas líneas que se me sigue haciendo un nudo en la garganta.
A mi también me ha impresionado y emocionado lo que cuentas de tus compañeros del trabajo.
Querido Edu, como dice Natacha, gracias por no subir a aquel tren, y gracias a tu niña por ser la que de forma indirecta hizo que puedas seguir entre todos nosotros.
Un beso enorme.

Our house dijo...

Sí... aquí estamos.

Gracias.

diaouled (JotaJota) dijo...

Como apuntan Natacha y el viejo, estremece la imagen de los compañeros esperando.

Mi hermana hace siempre cambio de trenes en Atocha y pasa por el andén maldito. Ese día se levantó tarde y perdió el tren que habitualmente tomaba, tuvo que tomar el siguiente, pero no pudo llegar a Atocha. Se quedó bloqueada en el túnel entre Colón y Atocha y tuvo que salir andando por las vías. Como estaba en un túnel no tenía cobertura y mi madre estaba desesperada porque no le contestaba al teléfono. Fueron unos ratos muy grises hasta que pudo salir del túnel a pie y llamar.

Como la tuya y como la mía deben de haber miles de historias en Madrid y aledaños. ¡Valientes hijos de puta! Esos y los de ETA y todos los que se dedican a lo mismo. Ya lo he dicho varias veces en mis blogs: nada de condenas, nada de aproximaciones... que les manden prisioneros a misiones, que vean lo que son miserias de verdad, que trabajen AYUDANDO a los que de verdad lo necesitan unos añitos, muchos si es posible, y que vean también con sus propios ojos lo que es que muera un niño porque no tiene acceso al agua potable o porque se ha caído y no tiene medios para desinfectar la herida. Pero si es posible, que mueran de muerte súbita. Si hubiera un dios como el de los judíos podríamos pintar nuestros dinteles con sangre de cordero para que el ángel exterminador hiciera limpieza... pero no hay dios.

Un par de días después del atentado tuve que ir a Madrid en el AVE y pude ver el tren abierto como una lata de sardinas. Me repito, valientes hijos de puta. No te digo lo que haría con el rosario que suelen llevar a mano esos. Allāh Akbar, الله أكبر, y sus muertos también.

Un abrazo.

Perdón por los tacos.