martes, 19 de febrero de 2008

Las batallitas de la puta mili

Sucedió que, durante mi querido periodo militar, era frecuente salir por la noche de maniobras o de marcha nocturna. Teníamos el record de marcha en la Región Militar de Valencia; eso significaba volver a la compañía (a nuestros aposentos) con unas estupendas ampollas en los pies. Hacíamos como 80 Km. en 12 horas, cargados con nuestras correspondientes armas y mochilas de combate, una escueta ración de comida y de bebida y una gomita para mear andando (esto último es broma, directamente no te daba tiempo a hacerlo).
Pues bien, una noche salimos del cuartel (Tetuán nº 14, Castellón, hoy desaparecido) a las dos de la madrugada con dirección a la zona del Maestrazgo. A veinte kilómetros más o menos debíamos coger un camino a la izquierda de la carretera (nada menos que la N-340) y al avispado Alférez de complemento que llevábamos como mando no se le ocurrió otra cosa que decir que, para asegurarnos, lo rebasaríamos y después a dar la vuelta en la carretera. Nosotros (que íbamos con él en un todo terreno) le dijimos que no se podía hacer eso, que los todo terreno podíamos pero el camión (un Pegaso cargado de soldados) no podría maniobrar; por cojones se hizo lo que ordenó.
Ante la estupidez mayúscula del mequetrefe aquél se me ocurrió decir que sería conveniente bajar de los vehículos para señalizar la maniobra, así que me tocó a mí; me bajé del vehículo me planté en el medio de la carretera (a esas hora no había tráfico) pero a nadie se nos ocurrió que de noche sin linterna y vestido de verde poco podía hacer.
Los vehículos ligeros dieron la vuelta sin problemas y el camión empezó a dar marcha adelante y atrás para poder girar. A lo lejos unas luces pequeñitas y yo preparado a bastantes metros, con la gorra en la mano, de repente las luces pequeñas quedaban justo encima de un par de focos enormes, estaba a poca distancia de un cambio de rasante por lo que las luces pequeñas que vi eran las de galibo de un camión enorme cargado de gres de Nules. Cuando me quise dar cuenta el camión estaba demasiado cerca y por más señas que hacía él seguía a toda velocidad, hasta que el conductor debió de ver un marciano en mitad de la carretera dando saltos y gritando y pegó un frenazo que heló la sangre de los de dentro del camión, que estaban ajenos a lo que se les venía encima.
Por mi parte lo último que hice fue dar un salto a la cuneta y rodar. Cómo verían (desde su posición no pudieron ver el salto) mis compañeros la cosa que bajaron de los vehículos con el propósito de despegarme del asfalto. Todos menos el Alférez sopla gaitas.
El camión derrapó y pasó justito entre nuestro camión y el terraplén lateral.
Mis compañeros me agradecieron lo que hice, pero, por supuesto, no hubo ningún reconocimiento por parte de los mandos. Bueno sí, a las pocas semanas me degradaron; pero esa será otra historia.

Salu2

8 comentarios:

el viejo más viejo del palco dijo...

Recuerdo al bravo soldado Schweik: "a mí me echaron del ejército por idiota, bueno, a mí y a un capitán..."

Estas batallitas de la mili, ¿qué haríamos sin ellas?, ¿cuántas horas de conversación y litros de cerveza han aderezado?

Re-instauración del servicio militar obligatorio ¡YA! Y con caracter retroactivo. Y a los 50 tacos, ¡otra vez!

el viejo mas joven del palco dijo...

Mili selectiva, es la solución, y nosotros de comite decisorio, se iba a enterar alguno, de momento que Trillo, Ansar, Mariano y algún otro vayan preparando el petate que se me van al Cerro Muriano.

Our house dijo...

Todos a pelar patatas, pero a cuchillo, no con as máquinas de que pudimos disfrutar nosotros (yo, por mi parte, muchas veces).
Y los buenos ratos que pasé de cocina, esperando que acabara el turno, y los de mi camareta esperándome a mí porque sabían que subiría botellas de vino peleón.
¡Ah! Qué tiempos. Me fuí de Madrid pesando 68 Kg. +/- y volví pesando 72, que gloriosamente mantuve durante 16 años. Luego, uno empieza a meterse en años, a pesarle los huesos, a no metabolizar como antes la cerveza...
¡Mili obligatoria para parados mayores de 55 años y afines!

Natacha dijo...

Bueno, bueno no sé si entrar en coversaciones tan masculinas... Yo si queréis os cuento mis partos... O mejor llamad a vuestras mujeres y formamos un sexteto cruzado con los partos de los niños y las historias de la mili. Muy familiar...
Un beso. Ha sido divertido.
Natacha.

Bowman dijo...

Cuando los tíos nos ponemos a contar la mili... podríamos llenar un blog exclusivo para esa tarea y no dáríamos abasto
:)

Bowman dijo...

Natacha, no sé si es una leyenda urbana aquello de que si pones a varias mujeres juntas, en el mismo sitio, durante el tiempo suficiente, acabarán sincronizando sus periodos menstruales...

Lo que si te puedo contar es que, cuando salíamos del cuartel (CIR Santa Ana. Cáceres) de paseo y vestidos de paisano, a tomar unas cañitas o comprar chuches varias,se nos notaba a la legua que éramos reclutas. No, no era por el pelo. Se me ocurrió fijarme y me di cuenta de que, paseando por la calle, ¡llevábamos todos exactamente el MISMO PASO!
:)

Bowman dijo...

Ah, cocina, no me hables...

Cáceres. Mes de enero. Más capas de ropa que una cebolla (hasta me puse unos calzoncillos largos gordos de franela estilo Goofy)...

2000 personas (¡dos mil!) repartidas en 7 compañías = 2000 bandejas + 2000 cucharas, tenedores y cuchillos...

Máquina "lavaplatos" (industrial, tipo cadena de montaje, enorme) se estropea. No queda gas para el agua caliente y no llega el suministro...

Bowman y otro lavando 2000 bandejas de rodillas, con la espalda arqueada, en una bañera con agua gélida (y la grasa no se va ni a tiros). 1 hora... pedimos relevo y relevo no llega. Nos mojamos hasta el tuétano y la humedad se congela. 2h... aún no hay relevo. 2h30 min... el compañero del que esto escribe congelado, cuasi cianótico y con lumbalgia es llevado a la enfermería... y no lo sustituyen!. 3h (non-stop) y llega un relevo. No puedo ir a cambiarme de ropa porque tengo que montar guardia a unas cajas de pescado (¿por si se escapan?*) que no caben en la cámara y se han guardado en un almacén junto a los bidones de Zotal (por supuesto, al día siguiente pusieron pescado... que no comí). 1 h después... vuelvo a fregar (según el sargento de cocina, era el mejor). Cuando faltaban 2 horas para la cena (y no sé cuántas bandejas, porque no quise contar en toda la tarde)... arreglan la máquina!

* ¿No fué en Cerro Muriano donde un camión sin conductor (fallo en freno de mano) rodó colina abajo y atropelló y mató a un soldado y... ¡lo arrestaron!?

el viejo más viejo del palco dijo...

No me piqueeeeis...